Los orígenes de una Filà antiquísima

El origen de la filà Cides es anterior a 1839. De ese año data el acta más antigua de la Asociación de San Jorge, en la que la entidad aparece reflejada con el nombre Del Sit, del que deriva la denominación actual.


Poco duró la andadura de la filà en la primera mitad del siglo XIX, puesto que desapareció años más tarde. En 1853 solicitó reincorporarse a la Fiesta, a lo que se negó la Asociación, que exigía una revisión de la indumentaria. Fue en 1856 cuando la filà recibió el visto bueno y regresó al panorama festero bajo el nombre de Cits. En 1863 la filà se denominaba Del Cid y en 1864, a raíz de una sanción, dejó de participar en la trilogía.


El impulso de los Vilaplana

La entidad, con el nombre de Cits, reapareció en 1870 y participó con el cargo de alférez en las fiestas del VI Centenario de la Batalla de Alcoy. A principios del siglo XX, la filà contó con un puntal decisivo: Antonio Vilaplana, que fue primer tro y capitán en dos ocasiones. Tanto Vilaplana como su hijo permanecieron en la filà hasta los años 30. Su salida coincidió con una época de incertidumbre para los Cides.


Al borde de la extinción

Los Cides sufrieron una importante crisis desde los años anteriores a la Guerra Civil, que se prolongó durante prácticamente dos décadas. La filà salió adelante gracias a la colaboración de diferentes asociaciones o grupo de amigos, como la Peña La Varia o Los contramaestres. En 1943, los Cides fueron la única filà que contestó negativamente a la petición de fiesta.



La mala situación económica y la ausencia de festeros situó a la entidad al borde de la extinción, hasta el punto de que en 1955, los Cides se quedaron con sólo dos miembros.


El Kasike salva a los Cides

Agustín Herrera Pereda era junto al conserje, Francisco Gisbert "Piga", el único fester que quedaba en la filà. En abril de 1956, al comprobar que nadie se inscribía en la filà, Herrera, popularmente conocido como El Kasike, removió el cielo y la tierra hasta dar con amigos que permitieron reunir a las 11 personas necesarias para formar una escuadra en la Diana.

La negativa de la Asociación a fundar una nueva filà (los Tuaregs) fue crucial para el futuro de los Cides, ya que los promotores acabaron por convertirse en festers. Ya con más miembros, se produjo un hecho decisivo: el nuevo diseño, obra de Rafael Guarinos. Cada festero tendría desde entonces un traje propio y atrás quedaban los años en los que los Cides utilizaban trajes prestados. El kasike fue quien estrenó el nuevo traje en la Gloria de 1960.


Innovaciones en los años 60

Local de los años 60

Local de los años 60

La década de los 60 del pasado siglo fue la de la gran expansión de la filà, que se convirtió en pionera en numerosos aspectos. Fue la primera filà en trasladar su sede social al Ensanche. El nuevo local, en la calle de Anselmo Aracil, fue inaugurado el 2 de abril de 1966 y sustituía a la histórica sede de la calle de la Virgen María.



Escuadra con escudos metálicos

Escuadra con escudos metálicos

La filà sorprendió al público de Alcoy al ser la primera (entre 1961 y 1962) en utilizar un escudo metálico para los miembros de la escuadra de la Entrada. El nuevo diseño incluía el uso de un peto de plástico en el Alardo para resguardar el traje. Los Cides fueron los primeros, junto a los Marrakesch y los Verdes, en usar este tipo de prenda.

A finales de los años 60 la filà creó la cena de homenaje a la mujer, una iniciativa ampliamente extendida con posterioridad por el resto de filaes.


Los Cides estrenan su castillo

La llegada de nuevos festers, junto a la mayoría de edad de los hijos de los primeros Cides, asentó definitivamente a la filà, hasta el punto de plantear un nuevo desafío: adquirir un nuevo local. El proyecto se gestó con Luis Moltó como primer tro y contó con el firme apoyo de Eladio Silvestre.



La filà compró su actual sede social, un antiguo sótano en la calle Bisbe Orberà. Con ese local, inaugurado en 1986, regresaba al centro de Alcoy. Destaca por su estética medieval, puesto que recrea un castillo cristiano. Es, para muchos, la sede social más impresionante de las 28 que existen en Alcoy.